viernes, 21 de febrero de 2020

Ponerles rostro

Ante la cauterización casi generalizada, respecto a estos seres humanos, os pido el esfuerzo de intentar poner un rostro donde ya no hay, ni habrá, sonrisas ni llanto. Esta vez, sólo voy a ser portadora de lo que otros ya han escrito.
Os dejo con esta estremecedora historia escrita por Darío Menor:
"Había nacido en Malí hace 14 años y era un buen estudiante. 
No contaba con un visado que le permitiera entrar en Europa, pero estaba convencido de que su mejor salvoconducto iba a ser su boletín de notas. Cuando los europeos comprobaran cuánto se había esforzado en matemáticas y lo bien que se le daba la física, tal vez le dejaran quedarse con ellos y emprender una nueva vida en el Viejo Continente. Un sueño lejos de la miseria de casa. 
Para evitar perder el expediente durante los más de 3.000 kilómetros que le quedaban de viaje o que se lo robaran los ladrones y traficantes, el muchacho lo escondió en un bolsillo secreto que cosió a su chaqueta. Ahí permanecería hasta que llegara la hora de sacarlo a la luz con cierto orgullo delante de un funcionario encargado de inmigración. Le haría ver que él era un chico trabajador y serio, digno de que se fiaran de él y de que le dieran una oportunidad en la tierra de los ricos. No fue ningún policía quien encontró el boletín. 
El Mundo
Lo halló la médico forense italiana Cristina Cattaneo cuando, con su equipo del Laboratorio de Antropología y Odontología Forense de Milán (Labanof), realizó las autopsias a los inmigrantes que fallecieron en la barcaza naufragada el 18 de abril de 2015 en el Canal de Sicilia. Más de mil personas murieron en aquel desastre. 
Es una estimación según el testimonio de los supervivientes, pero nunca se sabrá el número real de desaparecidos. Entre los 528 cuerpos sin vida que Cattaneo y sus colaboradores examinaron cuando las autoridades italianas consiguieron sacar del agua la barcaza naufragada, estaba el del adolescente de Malí.

Cattaneo, médica forense
 «Aquel día todos nos quedamos impresionados por un cadáver en particular. Se notaba que pesaba menos que el resto. Cuando abrimos el saco mortuorio vimos que se trataba de un cuerpo cuyas articulaciones casi se habían convertido ya en un esqueleto. Estaba vestido con chaqueta, chaleco, camisa y pantalones vaqueros», cuenta la forense en ‘Naufraghi senza volto. Dare un nome alle vittime del Mediterraneo’ (Naúfragos sin rostro. Dar un nombre a las víctimas del Mediterráneo), el libro recién publicado en Italia por Raffaello Cortina Editore"

miércoles, 14 de marzo de 2018

CUBRO TUS OJOS...


Dice la sabiduría popular que: "una imagen vale más que mil palabras…"
Sí. A veces una imagen te sobrecoge, te conmueve, te sacude por dentro, y te habla con miles de palabras. 
O, quizá, con ninguna, y, entonces, te inunda el silencio. Un silencio denso. Denso, y ruidoso, que estorba en los oídos y empieza a germinar por dentro en no sé qué futuras acciones.
Esta niña… 
Su carita. Su mano tapando los ojos de su muñeca para que no vea el horror. En su infantil vocabulario puede que no conozca las palabras: terror, atrocidad, espanto, miedo, aberración, pérdida, desesperanza, muerte…
Tristemente, las siente. Y como ella las siente, no quiere que su muñeca las sienta. Y, cubre sus ojos, queriendo proteger su inocencia.
Ella... Esta niña; su gesto: ¡Vale más que miles de palabras!

sábado, 24 de febrero de 2018

POEMA A UN HOMBRE INVISIBLE


INVISIBLE


Recostado en la acera fría
alguien te ve,
pero no te mira.

La gente con su vaivén
no se percata de tus pies
que estarán helados.

Tu mano no pide,
tu ropa, limpia como tu cara,
está algo gastada,
quizá, agotada.

Alguien que te ve
deposita una moneda
a tus pies,
pero evade su mirada.

Mientras pasan por prestigiosas tiendas,
unos jóvenes en sus chaquetas, 
bajan por la calle,
y no reparan en tu existencia. 

Hablan del curso que están haciendo,
al eco de sus pasos, comentan:
liderazgo, compromiso, excelencia..


El murmullo dice:
Prisa, estrés, rapidez, inversiones,
eficiencia, políticos, pensiones…

Vivo en una sociedad de bienestar
que deja a un hombre mayor a merced
del frío y la “caridad “ de la calle.

Se acostumbran los ojos a verlo
como parte de la urbanidad,
y, se afianzan las creencias.

Hago mis trámites, regreso,
y sigue ahí; más sol,
pero igual de invisible .

Esos ojos que miran
a otro lugar:
¿A dónde miran..?

               ¿Qué mira él?
¿Ve, o  mira….? 
               ¿Mira…?
                             
                              ¿ A dónde miro yo?

¿Qué hubiera sido necesario hacer?

Me faltó valor para darle visibilidad,
al menos por una vez. 
Se quedaron encerradas las palabras
en el sello de los correctos labios. 

Se deshizo el abrazo antes de formarse
en un sensato corazón, educado
para no salir de la superficie. 

Entrar, salir, comprar, consumir, 
guardar los bienes…

Todo eso está bien, 
pero no retirar los velos
de lo invisible.
                                            C.G.H


miércoles, 6 de diciembre de 2017

Premio Nobel Literatura 1996
Wislawa Szymborska
Premio Nobel Literatura, 1996.
Esta maravillosa poeta, Wislawa Szymborska; sencilla, inteligente,  valiente...pero en mi opinión, bastante desconocida, merecería una o varias entradas sólo para ella, sin embargo, de momento, va a ser uno de sus maravillosos poemas el protagonista de este post. 

Es un poema que Szymborska hace a la fantástica Ella Fitzgeral, a la que admiraba y con la que disfrutaba escuchando sus canciones. 

La Premio Nobel debió imaginar un posible dialogo interno en Fitzgeral. Uno de esos muy probables que se nos cuelan por la mente producto de una sociedad que nos esquizofreniza, haciéndonos enfocarnos en lo que nos falta, en vez de lo que tenemos. Creándonos esa sensación de insatisfacción...esa frustración que nos hace olvidar la gratitud por lo que sí somos o sí está a nuestra disposición. 

Este es el trascendental poema (una oración-poema-) que tanto me gusta, que tanto significa, que tanto nos exhorta: 
Ella Fitzgeral




Ella Fitzgeral en el cielo:

«Le rezaba a Dios,
le rezaba ardientemente,
para que hiciera de ella
una feliz chiquilla blanca. 
―Y si ya es tarde para esos cambios, 
Pues al menos, Mi Señor, mira cuánto peso ―.
Pero el misericordioso Dios, dijo, No.
Simplemente, puso la mano en su corazón,
le miró la garganta, le acarició la cabeza.
―Y cuando todo haya pasado—añadió—,
me llenarás de júbilo viniendo a mí,
mi alegría negra, mi tonel cantarín».


https://www.youtube.com/watch?v=NzSxvyX3QfA

miércoles, 7 de junio de 2017

TAUROMAQUIA


Hoy, en mi correo electrónico, me ha entrado una notificación del área de cultura de mi ayuntamiento, ya que estoy suscrita a las notificaciones de actos culturales. Y, en dicho correo, había un cartel anunciando la próxima novillada. O sea, una corrida de toros. Y se ve en el cartel, cómo no, al toreo toreando, y al toro embistiendo al capote, con una banderilla ya clavada en los lomos, o médula...
Y me ha dado pena. Y he respondido, con todo respeto, al responsable de comunicaciones que para mí, eso no es cultura; es CONTRA-CULTURA. 

Recuerdo, hace ya bastantes años, en un viaje que hice por Grecia, que fui a ver el palacio de Knossos, testigo ocular, y fiel, de la civilización minóica. 

Era fascinante ver todo lo que todavía queda en pie gracias al descubrimiento de sir Arthur Evans en el año 1900. 
Casi 5.000 años después (muchísimo tiempo), los murales, fieles testigos nos cuentan los inicios de la tauromaquia. 
Un arte, el hombre (y la mujer también), frente al toro. Sin armas. Un tú a tú, en el que el atleta se enfrentaba al toro, con sus acrobacias y sus cuerpos atléticos (la taurocatapsia).
Ha ido pasando el tiempo, y con él, culturas y civilizaciones... 
Quizá el Circo romano, salpicó de sangre nuestros gustos. Y hoy, no es un césar el que con el pulgar decide si se le perdona la vida al esclavo, o al gladiado. Es otra "autoridad" quien decide si se entrega al torero el rabo, una o dos orejas. 
¿Podemos clasificar esto en "cultura"? 
¿Cómo nos verán generaciones venideras...?
Ya lo dijo Ghandi: "Un país, una civilización se puede juzgar por la forma en que trata a sus animales". 

jueves, 1 de junio de 2017

Almería

Almería;
siempre tuya,
siempre mía:
Útero, amanecer,
horizonte…   

Habité en tus moradas
llenas de luz y de dátiles.
Y en tus doradas alcobas
me arrullaron tus mares.

Me bañé en tus aguas
rebosantes de azul y de aires,
mientras me alumbraban tus ojos,
cobijándome.

Almería:
Cálida, abierta, acogedora;
paseando por tus orillas
me atreví a cruzar umbrales.

Tus brazos me acogieron 
como los de una madre,
y amamantaron tus pechos
mis desconocidas hambres.

Almería;
siempre tuya, siempre mía,  
llora mi alma
por no querer salir de tu vientre,
por tener que marcharme..

Almería
Volveré a ti, alguna vez,
porque entre tus plazas y rincones
dejo escondida una llave…

jueves, 4 de mayo de 2017

CLUB DE LECTURA ON LINE

¿Te has preguntado alguna vez, cómo se sentiría algún escritor, de otra época, si después de haber dejado su maravilloso legado al mundo, pudiera escuchar el corazón de sus lectores...?
Yo, sí.  Sobre todo, pienso, en aquellos escritores a los que no les llegó el merecido reconocimiento en vida. Más de una vez, me he preguntado qué sentirían si supieran que sus palabras, perduraban, emocionaban, inspiraban…
No pretendo ni mucho menos, compararme con algunos de esos grandes de la pluma y de las máquinas de escribir. (Permitidme usar, alguna vez, el neutro). 

Esta reflexión, va, de lo inmensamente agradecida que me siento por las aportaciones que los lectores y lectoras me estáis haciendo sobre Onéresis: La Palabra Secreta…), en vivo y en directo, casi a diario.
Una de las emocionantes ventajas que tiene vivir en la era tecnológica es el contacto casi directo entre autor/a y lector/a. Y desde aquí, algo inexpertamente, (no lo sé), propongo iniciar un pequeño Club de Lectura On Line, sobre Onéresis, en el que como autora (una servidora), invito a los lectores a expresar aquellas reflexiones, sensaciones, etc, que estéis recibiendo o hayáis sentido al leer la novela. Cualquier crítica es bienvenida, siempre que sea desde el respeto.
¿Qué os parece?
Te invito a participar.
Deja tu comentario sobre ONÉRESIS

¡Mil gracias!

viernes, 10 de marzo de 2017

ONÉRESIS (La palabra secreta..)

Sinopsis de ONÉRESIS 


             Cuando Miel se entera de que en alguna parte de Marruecos hay un cuentacuentos que resuelve los misterios del corazón, decide ir en su búsqueda.
           En su aventura personal, se le repiten situaciones que, hasta que no las reinterpreta y les da un nuevo sentido, le angustian, llenando de ansiedad su mundo interior.
             Buscando respuestas a sus interrogantes, se abre a otras experiencias, algunas apasionantes, y, al hacerlo, se van desvelando sus secretos.
             En su viaje va descubriendo sus limitaciones, sus fuerzas, sus miedos: su propia voz.
           En la soledad del desierto, se encuentra con la persona que le acompañaba y le acompañará siempre, y con la que se reconcilia: ella misma.
           Entre versos, experiencias y silencio, Miel va resolviendo sus enigmas. Sintiendo cosas nuevas, comprendiendo…
           Esta novela es una invitación a entender que las fronteras y los dragones suelen estar dentro de nosotros, en las tierras prohibidas del corazón.
             Esta historia es muchas historias, algunas de ellas no se cuentan, sólo se esbozan, se entregan libres a la imaginación del lector.
             Onéresis es una puerta abierta. Una emocionante aventura de descubrimiento personal. Una historia de Amor. Un canto a la vida.
             La novela vuela entre metáforas, símbolos, y versos para dejar que fluya el lenguaje del alma. El propio lenguaje que genere en cada lector:

             Quizá, incluso, una palabra secreta...

sábado, 27 de febrero de 2016

Delito de OMISIÓN

En el Código Penal de la mayoría de países del “primer mundo”; la omisión de auxilio u omisión del deber de socorro es abstenerse a prestar ayuda a quien se encuentra en una situación de peligro manifiesto y grave. También se conoce como omisión propia, ya que el delito cometido es la 'propia' omisión. Por ejemplo, si una persona ante un accidente de tráfico con víctimas y pudiendo hacerlo, no presta auxilio (seguro que los que tenéis carnet de conducir lo habéis estudiado).
Pues bien, creo que lo que está ocurriendo a menos de tres horas de avión de nuestras casas es una tragedia que no podemos edulcorar. 
Felicito a todos los voluntarios y voluntarias que se están dejando la piel allí (Europa) para socorrer a los que pueden. Pero no es suficiente. Apelo a la conciencia social para que hagamos algo más.Nos asiste el derecho penal, el moral, lo ético y lo estético.
No voy a poner, hoy, imágenes sobre esa tragedia. Hoy no. Ya, creo, que casi todos las hemos visto. Desde que aquél niño con chaleco naranja, varado en la playa, sobrecogió nuestros corazones.
Hoy pongo otras fotos. De gente que me ha devuelto la esperanza.
Se supone, nos cuentan, que dejar entrar a “demasiados” pone en peligro nuestro equilibrio económico y social, pero, sinceramente, dejarlos morir en el mar, o de frío y desolación en los campos, me hace peligrar mi salud emocional, mi ética, mi moral…
Se supone que somos una sociedad civilizada, justa, del bienestar…
Somos ciudadanos del primer mundo… y por eso ponemos un cupo: «No pueden entrar demasiados».
Paseo de Almería 17.02.2016
¿Qué es ser demasiados...? 

¿No podemos entonces, hacer algo más para socorrerlos? 
Tantos dirigentes con carreras, másteres, ideas; tantas eminencias; y ¿no somos capaces de hacer algo más…?
Hoy me he sentido esperanzada de ver que no estamos dormidos del todo.
Que salimos de ese indolente letargo. Que queremos un mundo mejor, y más justo, y en este primer mundo, esta ha sido hoy la manera de expresarlo.
Y confío que a pesar de lo que comentaba un señor que pasaba por ahí, este gesto de hoy, en muchas ciudades europeas, no caerá en saco roto.

Gracias 

jueves, 25 de febrero de 2016

Niño soldado

Me duele verte...
Me constriñe el alma, saberte, sin poder ayudarte.
No puedo ignorar que lates por algunos rincones de mi planeta, aunque lo olvido constantemente.
Es demasiado doloroso saber de ti
Eres un niño soldado… y  encaramas un pesado fusil, por miedo, o para sobrevivir.
A veces te drogan para que te resulte más fácil matar; o te violan…
Un día, podría ser, a lo mejor alguien lograra devolverte la libertad. Sin embargo tu inocencia; ¿Quién la restaurará...?
Mi cobardía, me llevó a aplazar más de un año, ver una película que te mostraba: 
Beasts of No Nation.

Y vi mutilarse tu sonrisa,
empañarse tus ojos,
endurecerse tu mandíbula,
desagarrarse tu garganta,
Niño soldado: 
Antagonismo atroz de palabras...

 Sin embargo, hoy, quiero hablar de ti. incluirte como parte de mí, porque como clamó aquel poeta:
«La muerte de cualquier persona me disminuye, así pues, no preguntes por quién doblan las campanas; doblan por ti».
JOHN DONNE (1572―1631)

Una nueva razón ha surgido: el paraíso.
Una nueva categoría: Cachorros del Califato.
Y siento escalofríos…
ISIS, ya no tiene que secuestrarte, basta su extorsión: de que si mueres matando, vas a salvarte.

¿Qué puedo hacer...? 
De momento; sólo pedirte, perdón...



viernes, 19 de febrero de 2016

MEJORAR EL SISTEMA SANITARIO...

El 18 de diciembre pasado, resbalé en el portal de mi oficina (recién fregado), sufriendo una caída que me produjo un politraumatismo.
El diagnóstico del centro de salud de de Roquetas fue:
Fractura en 2ª falange del quinto dedo de mano izquierda y fractura con desplazamiento en metatarsiano de pie izquierdo.
Dada la envergadura de las fracturas, me derivan al hospital de Poniente, donde me dicen, que recibiré atención especializada a mi caso, ya, que en opinión de la médica de guardia de mi Centro de Salud, y después de valorar las imágenes de Rayos X, se necesitaba una intervención quirúrgica para que ese dedo no perdiera la funcionalidad.
Y confiada me voy al Hospital de Poniente…
Después de la consabida espera, por fin me atiende una traumatóloga (omitiré su nombre), que afirma que sí, que ese dedo necesitaría una intervención (distracción digital), y se marcha. Pasa el tiempo, y regresa a para decirme que no me operan, que me va a pegar unos tirones y que me escayolan. Colaborativa y algo aliviada porque finalmente, resulte tan fácil y rudimentaria la cura, me ofrezco para que tire del dedo todo lo que quiera. Me acuestan en camilla por si me mareo, soporto estoicamente los tirones, y el enfermero me escayola… Para nada.
Después de escayola y a esperar a que fragüe mal en casita...
Porque después de esto, me enviaron otra vez a Rayos X, y a pesar de que vieron que la factura seguía colapsada, me enviaron para casa. Hasta nueva cita, en la que pasa el tiempo… demasiado tiempo. Y tres semanas después en la próxima cita, ven que ya es tarde. Que la escayola, en esas casi tres semanas, lo que ha hecho es consolidar una fractura colapsada. Como los días van en mi contra, y no me ofrecen ninguna solución en el Hospital, decido operarme de forma privada (con traumatólogos del Poniente), para lograr alguna funcionalidad en el dedo.
Y en la próxima revisión, la traumatóloga que me "dio el tirón", algo molesta porque me haya operado de forma privada, y con una actitud arrogante me reconoce que sí; «que ha pasado mucho tiempo con esa fractura colapsada y escayolada», pero que:
«Ella no tiene la culpa de que el Sistema funcione mal. Y que ellos, además no le van a hacer el trabajo al Sistema, que si no, el Sistema se aprovecharía de ellos…»
Y con una sensación de impotencia y desamparo, me fui a poner una reclamación. Pero se ve que a pesar de lo publicitado en la página web del Hospital de Poniente, el Sistema va lento, y todavía, no me ha contestado.
Del pie; ni caso.
Ayer, que me tocaba una nueva revisión, se escandaliza un traumatólogo (nuevo) de que todavía no me hayan llamado de fisioterapia, a pesar de que tengo petición de Urgente.
Me vuelve a decir que ponga una reclamación; y dale… (No la puse).
Benévolamente accedió a verme el pie:
«Porque soy yo―me dijo―, que no se pueden ver dos lesiones en una misma consulta».
Casi tuve que suplicarle, explicándole que han pasado dos meses y que en las revisiones no han querido verme el pie, finalmente, me manda una radiografía y ante su asombro observa secuelas de una fractura por desplazamiento. Me pregunta si me he operado del juanete, digo que no, y para cerciorarse (por si tenía un lapsus de memoria, o algo así) me pide que me quite el calzado y…oh, oh...; no hay cicatriz de operación de juanete, pero sí hay secuelas compatibles con esa fractura mal curada, y, magnánimamente, me pide una resonancia, que me realizarán antes del 6 de abril. Francamente; ni la fisio (particular), ni yo, entendemos, ya, para qué…
Y en esas estoy… Con las limitaciones que me han quedado en la movilidad de mi dedo y que haré todo lo posible por rehabilitar lo máximo que se pueda, una leve cojera, y el ánimo crispado ante tanto despropósito, ante la mala funcionalidad de este sistema llamado SAS, en el área del Poniente.
Como dentro de poco impartiré unas clases en la Universidad sobre Sistemas, Coaching y pensamiento Sistémico, las palabras de la traumatóloga, me siguen resonando de una forma especial. Tomo consciencia de que yo, también formo parte del sistema:Usuaria.
En mis clases suelo empezar el módulo explicando:
“Un sistema es algo que fundamenta su existencia y sus funciones como un todo mediante la interacción de sus partes…”
Y reflexiono, que como usuaria, tengo mis derechos, pero también mis obligaciones: Contribuir a la Mejora del Sistema.
Quedarme pasiva ante esta disfunción del Sistema, me convierte en más infuncional, todavía, y convencida de que aunque lo mío, ya, no se pueda arreglar; se hace camino al andar, y mirando solidariamente al que venga detrás, he decido aprovechar que vivo en un país en el que hay libertad de expresión para denunciar esta mala práctica del hospital de Poniente,
He acabado costeándome cirugía, fisioterapia y rehabilitación, de mi bolsillo particular, porque el sistema no ha sido eficiente. Pero otros usuarios, a lo mejor, no podrán...
Algunos amigos me han animado a denunciar de forma legal, para que al menos se me repare por los daños y perjuicios causados. Pero de momento no quiero malgastar mi tiempo y energía en esa gesta, que sé, que en eso, el Sistema funciona muy bien, cohesionado y corporativamente.
De momento, me basta el haber podido desahogarme con vosotros, y utilizar esta vía pública como denuncia de opinión, esperanzada en que compartir mi periplo como paciente del Poniente, en este caso, sirva para mejorar ese sistema, que tanto los usuarios como los profesionales de la salud; merecemos.
La confesión de esta mala práctica que he padecido, no incluye, las otras buenas prácticas que sí realizan otros profesionales de la salud de ese sistema.
¡Gracias!



miércoles, 3 de febrero de 2016

Chemtrails

A quien corresponda o interese:
Casi cada mañana me gusta recibir al amanecer en mi terraza.
En estos años he aprendido a reconocer los olores, sonidos y colores: los despertares que produce la llegada de la luz.
Y en quietud (cuando me resulta posible), suelo mirar arriba...
Me sé de memoria los horarios de los aviones que llegan o salen del aeropuerto de Almería. Por eso sé reconocer una anomalía. Algo que rompe la cadencia acostumbrada, y alguna vez, me he sorprendido con estelas, que rompen los principios de aerodinámica, pero no me había atrevido a fotografiarlo, porque :" para qué..."
Pero hoy he querido hacerlo.
A pesar de que no soy una experta en el tema, he sospechado que las estelas superpuestas, y muy, muy, cercanas a mi terraza, corresponden a una fumigación.
Y he pensado en los chemtrails (estelas químicas); de las cuales no sé mucho, sólo que ya no son sólo agricultores, meteorólogos, y gente preocupada, los que lo denuncian. También hay algún ayuntamiento, valiente que se ha atrevido a hacerlo.
Reconozco que no tengo mucha información sobre el tema. La que te puede proporcionar Google si pones: "denunciar chemtrails, España".
Pero esta mañana tengo mis fotos. Tomadas a las 8:20. Y os tengo a vosotros, (por favor, permitidme el neutro).
Si alguien sabe qué hacer, cuál podría ser el siguiente paso que se podría dar, que cuente conmigo.No quiero ser cómplice por omisión, o conformismo.
¡Gracias!

lunes, 9 de noviembre de 2015

Koan

Me fascinan las palabras, el significado de ellas, y lo que supone articularlas.
En esta búsqueda incesante, de reconstruirme a través de las mismas, leo, escucho, escribo…
Y a veces, juego.
También resuelvo enigmas, me dejo llevar por lo que me transmite un haiku, o voy más allá, y me busco un koan.
Pero;  ¿qué es un koan?
Es una especie de enigma, que no hay que resolver, sino pensarlo, para apoyarse en él, ya, que para cada persona, tendrá un significado distinto, según su mapa mental,  y el desafío vital por el que esté atravesando
 Y si no hay que resolverlo; ¿qué es, entonces lo que hay que hacer…? ¿Cómo utilizarlo?
(Si me permitís, y con todo respeto, a este interesante arte japonés, voy a resumirlo, según mi propio entender, e intentar definirlo con metáforas):
Un Koan, puede ser esa llave, que abre la puerta siguiente, en tu desarrollo personal….
Unos zapatos, adaptados que te ayudan a seguir el camino.
El hilo de Ariadna, que tira de ti, para sacarte de un laberinto.
Una pista, un guiño, un golpe de abanico, cuyo significado sólo por ti es conocido, interpretado, asumido.
Es algo tan personal, tan íntimo, y subjetivo, que como las láminas de Rochas, sólo para ti, tiene un sentido.
Su sentido y tu voluntad de seguir creciendo como persona, hace que un ensarte de palabras, pueda definirse como un Koan.
Otras culturas, tienen también sus  “koans”. Pero hoy, he querido pasearme por Japón, y ojear por los eslabones de su milenaria sabiduría.
Por favor; ¿me regalas un Koan?
Gracias

martes, 6 de enero de 2015

Globo Negro

Ocurrió hace ya muchos años;
Cuarenta y cinco, nada más,  y nada menos.
Me encontraba yo viviendo en Madrid, en casa de mi abuela, cuando un tío mío; junto con su novia, decidieron hacerme un regalo, un regalo imposible de olvidar, aun con el generoso pasar del tiempo. Me llevaron a la cabalgata de reyes. Y mi tío Jesús, se gastó todo su dinero; un duro, para comprarme algo que me tenía fascinada: Un globo.
Yo nunca  había visto esos globos tan bonitos, tan coloridos, tan verticales.
Y como yo no paraba de mirarlos, la pareja de novios, cuchicheó algo y me preguntaron si quería uno.
¿Cómo no iba a quererlo? En aquella época yo no era consciente de que ellos invertían todo su capital en la sonrisa admirada, de una niña de cinco años.
Cuando nos acercamos al "globero", mi tío me preguntó que cuál quería:
- !El negro! - Dije sin dudar-.
"¿El negro...?" La pareja se extrañó ante mi gusto tan poco convencional e insistió que había otros, de muchos colores, más bonitos, divertidos...Pero no me preguntéis porqué, yo quería  ese globo negro
En esa mágica noche, donde la gente, gritaba excitada que "ya vienen los reyes". Entre el apretujamiento y la emoción colectiva, debió de abrirse el puño de mi mano. En un segundo,  noté como el fino cordel se deslizaba de mi palma; rápido, sin permiso, sin retorno...
Me quedé impresionada, asustada, de ver mi globo izarse hacia arriba. Tenía la infantil esperanza de que mi tío lo rescatara, de que el globo volviera...
Imposible tarea.
 Sólo me quedaba contemplar extasiada el cielo.
Entre enfadada, y sorprendida, mis ojos, se quedaron prendidos de aquel globo negro . Vi asustada, que se elevaba sin límites, sin fronteras, sin miedo
Tuve ganas de llorar, pero me daba vergüenza. Me sentí  mal. Por varias cosas. Entre ellas de que hubieran gastado en mí todo su dinero. Vi en sus caras cierta decepción, y empecé a reprocharme el haber abierto mi mano
Nadie me había dicho, que los globos de Madrid, si los sueltas, se van al cielo. 
En mi breve experiencia de vida, era la primera vez que tenía un globo con helio.

La gente miraba mi globo, que ya no era mío...
Lo señalaban  con el dedo, hasta que se hizo muy pequeñito; sólo un punto, negro.
Esa noche lloré en mi cama.
En silencio.
Lloraba por mi torpeza, por esa absurda  pérdida,  sin yo quererlo.
Sé que no duraría mucho mi desconsuelo, porque como la mayoría de los niños me despertaría al día siguiente, con algún regalo en el suelo.
 ¿Qué me trajeron aquel año los reyes... ? 
Ya ni me acuerdo. He  olvidado, muchos regalos, muchas cabalgatas, pero jamás a mi globo negro
Que sin avisarme que volaba, sin despedirse se quiera, se marchó por los cielos
Se empeña, fielmente, en aparecer por mi mente, con su color y  su vuelo, cada  5 de enero.
su regreso;  provoca ya en mí  una sonrisa, una reflexión , un bonito recuerdo.

Él me enseñó, luego, que es mejor abrir las manos, soltar... que las pérdidas suceden en esta vida; sin remedio.

domingo, 28 de diciembre de 2014

Encuentro


      En estos días de Navidad, decidí conocer a una persona.

        Conocerla de forma presencial, pues ya la conocía a través de su valioso legado a la humanidad, en la ofrenda y preservación del Fondo Kati.

     También la conocía porque en este pasado agosto,
lo escuché recitar sus inolvidables versos.

     Quedé para desayunar con Ismael Diadiè; en un típico lugar de Granada.

     Respira Ismael, una palabra poética; limpia, pura, contundente...
    Forjada en cada verso, a golpe de sed, de silencio, de dolor, de amor, y de muerte.
    De "espantosas y perplejas vivencias "como refleja esta estrofa de su poema minimalista:

             "como la noche y la nieve;
              como la mar y la espuma..."

   De su Terceto para el  final de los tiempos.

   Pude recordarlos, al estar a su lado, comentar su trascendencia y lo que produjo en mí, el escucharlos.
    Recordé también, cómo se conmovió, el público congregado, el pasado 19 de agosto en la Zubia, para el Recital de Poesía en el Laurel y cómo aplaudió, agradecido; a sus versos, su exilio, su persona...

     Al confesarle las sensaciones que me produjeron sus poemas,  acabamos hablando de filósofos, de poetas y de la mística española. Del silencio, de la importancia del silencio en la actividad creadora

     Fue un tiempo también para  preguntas ... Algunas quedaron respondidas, otras quedan reposando en el alma, madurando en silencio,  hasta dar a la luz su respuesta. Si es que la tiene...

     Había ido muy emocionada a nuestra cita,  para nuestro encuentro, y quedé encantada.
     Nos encontramos, y reconocimos  como personas, como seres humanos, que compartieron unos momentos profundos, llenos de significado.

     Dentro de pocos días, su libro; Zimma, verá la luz, y será todo un honor beber de esa fuente del saber.
     Gracias Ismael, por tu sonrisa, por tu generosidad, por regalarme semillas de sabiduría que espero que sigan germinando en mí.

                     Tus ojos sólo tienen 57 estaciones de lluvia...

                      ¡Gracias por dejarme admirar en ellos...!

lunes, 7 de julio de 2014

Terminator; el gen que autodestruye la semilla...

Queridos amigos;

Quiero compartir con vosotros, una preocupación que últimamente me ronda por dentro.
 
Ya no se trata de qué comemos, y cómo lo hacemos, si no de qué comerán nuestros descendientes...Cómo lo harán...
 
Hoy quiero denunciar públicamente el abusivo y en mi opinión; el  poco ético comportamiento empresarial de la corporación Monsanto.
 
A veces es mejor ir directamente "al grano"...
 
Ayer;  venía de Adra; en dirección Roquetas de Mar, y al ver el cartel publicitario de esta multinacional; me volvió a reconcomer por dentro la sensación de impotencia, por el maquiavélico modo operandis de estas grandes corporaciones  que se atreven a hacer semejantes transgresiones al medio ambiente, y atentar, sin temblarles el pulso; contra el desarrollo sostenible del planeta.
 
 
Confieso que me faltan las palabras y que tampoco soy una experta en la materia, por eso, os dejo directamente con un par de vídeos que si tenéis tiempo, os ruego que visionéis.
 
En el de "David contra Monsanto" sé que es largo, pero si lográis llegar a los segundos, donde se expone el  tema del gen "terminator"  a más de un@ os sobrevendrá un escalofrío al vislumbrar, sus posibles repercusiones sobre el futuro  alimento de la humanidad.
 
Yo de momento, no consumo nada, etiquetado con un OMG,( al menos conscientemente) .
Sé que no es suficiente...
Por eso; también he querido apoyar a todas los miles de personas que están divulgando este tipo de atropellos; contra el medio ambiente y la humanidad, escribiendo este post.
 
No estamos tan desprotegidos; tomar consciencia es un gran paso!
 
Parémoslo ahora que todavía estamos a tiempo!!!
 
Gracias!

Como siempre; espero vuestras aportaciones!!

https://www.youtube.com/watch?v=LdIkq6ecQGw

domingo, 13 de abril de 2014

La ALEGRÍA

Existen por ahí unos ladrones extraños....
Son muy silenciosos.
Especialistas en camuflaje. Se van acercando sigilosamente a la persona, sin despertar  sospecha alguna;  sin el más mínimo ruido. Y sin que te des cuenta te roban uno de tus tesoros más preciosos, Tu Alegría
¿Te han robado la Alegría...?

Pasan de largo imperceptiblemente, con su botín ya repleto  de sonrisas, ilusiones y esperanzas.
Y sin enterarme siquiera; uno de esos secuestradores de la bondades del alma, debió visitarme mientras dormía o quizá aprovechó algunas de mis distracciones. No lo sé. Solo sé que por un breve tiempo, me quedé sin mi alegría, sin que fluyera espontánea  mi sonrisa.
Y lo peor de todo es que ni la echaba de menos...
Hasta  el otro día.
En una última clase, de uno de los cursos que imparto,  una querida alumna me mandó su valoración de la clase. Y la  concluía con unas líneas rebosantes de cariño y un  maravilloso poema de Benedetti
Y después de leerlo, misteriosamente, tal y como se fue;  mi alegría regresó de repente...
Gracias Mercedes!!!

"Te envío este poema que  Benedetti escribió sobre la alegría y que me lleva dando vueltas en cada clase tuya como una letanía, porque he sentido que ante todo y sobre todas las cosas, tu nos enseñas a defender la alegría sobre todas las cosas. Gracias

Un abrazo grande  
    “DEFENSA DE LA ALEGRÍA”
Defender la alegría como una trinchera
defenderla del escándalo y la rutina
de la miseria y los miserables
de las ausencias transitorias
y las definitivas
defender la alegría como un principio
defenderla del pasmo y las pesadillas
de los neutrales y de los neutrones
de las dulces infamias
y los graves diagnósticos
defender la alegría como una bandera
defenderla del rayo y la melancolía
de los ingenuos y de los canallas
de la retórica y los paros cardiacos
de las endemias y las academias
defender la alegría como un destino
defenderla del fuego y de los bomberos
de los suicidas y los homicidas
de las vacaciones y del agobio
de la obligación de estar alegres
defender la alegría como una certeza
defenderla del óxido y la roña
de la famosa pátina del tiempo
del relente y del oportunismo
de los proxenetas de la risa
defender la alegría como un derecho
defenderla de dios y del invierno
de las mayúsculas y de la muerte
de los apellidos y las lástimas
del azar
                  y también de la alegría.
 

Mario Benedetti

 

sábado, 18 de enero de 2014

Un paso más....

Querid@s amigos:

Últimamente he tenido que enfrentar algunos desafíos de los que uno/a  quisiera escapar.
A veces, una quiere evadirlos, y dejar que pasen...

Sin embargo decidí dar un paso más

Quiero compartir con vosotros en esta mañana de sábado, una lectura que leí hace años en un periódico y que me gustó tanto que me entretuve en copiarla palabra por palabra y dejarla como regalo en mi ordenador.
En aquella época en la que se publicó, este magnífico artículo de José Antonio Marina,  no disponía yo de escáner ni de otras herramientas actuales que facilitan tanto algunas tareas.
Sin embargo; sí que tenía claro; que en la vida, situaciones críticas requieren; la actitud de dar un paso más
Os lo dejo textualmente. Aunque es un poco largo lo encuentro tan  interesante que no le voy a suprimir ningún párrafo
Aprovecho para preguntarte;

¿Cual es tu particular Everest?
¿Qué te aportará escalarlo?
¿Qué paso necesitas dar?
¿Para qué ?

¿Qué podrías hacer para que te resultara divertido?
¿Qué podrías hacer para que lo disfrutaras?
¿En qué podrías apoyarte?
¿Qué más...?
¿Cuándo quieres empezar a dar ese paso más?

EL DESAFÍO 

Hay comportamientos que revelan las peculiaridades del alma humana. Son como mensajes cifrados que contienen una profunda verdad sobre nosotros mismos. Uno de ellos; el empeño por escalar montañas. El Everest ha tenido siempre un significado simbólico. No se trata de la montaña más alta, sino del desafío más grande. Su perenne atractivo nos planea una pregunta: ¿Qué mueve al ser humano a emprender aventuras peligrosas y difíciles? A veces esperamos de nosotros mismos lo que esperaríamos de animales estabulados: comida, descanso y sueño. La comodidad se ha convertido en la única metáfora de la felicidad que comprendemos. Y me temo que estamos en un gran error. La meditación sobre el alpinismo nos descubre una de las constantes de la motivación humana. Un rasgo universal, que debemos tener en cuenta si queremos ser felices. Todo lo que hacemos lo hacemos buscando satisfacer dos grandes motivaciones. La primera de ellas es el bienestar. Aspiramos a la ausencia de dolor, a la seguridad, a la satisfacción de nuestras necesidades físicas, afectivas, económicas. Pero si logramos alcanzar esta única meta, nos sentimos aburridos. El aburrimiento es el sentimiento de los satisfechos, la emoción del hartazgo. Nos parece como si otra mitad de nuestros deseos hubiera quedado insatisfecha. Y así es. Tendemos a la comodidad y a la incomodidad; a la seguridad y al riesgo; a la rutina y a la innovación; al abandono y a la superación. “Más difícil todavía” no es un lema propio sólo del circo, sino de la Historia Humana entera. Lo mismo ocurre con la consigna olímpica: Citius, altius, fortius. Más Lejos, más alto, más fuerte. Necesitamos ampliar nuestras posibilidades, sentirnos eficaces, enfrentarnos con grandes metas. En una palabra: “superarse”. Yo quiero ser superior a mí mismo. Estar por encima de mí. Algo parecido indica la palabra “sobre-ponerse”, por ejemplo, al cansancio. Significa ponerse por encima del propio dolor.
Cuando el alpinista se enfrenta a la montaña, sólo responde a un reto incrustado en el hondón de nuestra naturaleza. Necesitamos comprobar que somos capaces. Cuando apareció la especie humana, en las lejanas llanuras de Tanzania, lo que surgió fue un gigantesco impulso retador. Nunca hemos descansado. Todo lo hemos hecho por una especie de generosidad vital, de necesidad de emprender lo difícil, de ir más allá del horizonte. Nos seducimos a nosotros mismos desde lejos, mediante nuestros proyectos. La especie humana se aleja de la sumisión animal. Somos megalómanos estructurales. Andamos, corremos, volamos, buscamos, nos deslizamos en el escarolado cuenco de la ola. Agrandamos el espacio que por naturaleza nos correspondía, atravesándolo con ayuda de ruedas, zancos, esquíes, globos, tablas de surf. No es que el hombre sea anfibio, es que es multibio. Ha dejado atrás los aburridos cacareos, zureos, berridos, bramidos y demás estridencias o cadencias animales, del ronquido al gorgorito, y ha inventado 18.000 lenguas y la ópera. Nuestra medida es la desmesura, lo que he hecho de la Historia Humana la crónica de la grandeza, pero también de la estupidez y la crueldad. Así vivimos, desgarrados entre el afán de comodidad y el anhelo de lo grande. Los filósofos antiguos decían con toda razón que en el hombre cohabitan dos deseos: la concupiscencia, que le impulsa hacia el placer, y el ímpetu, que lo lleva hacia lo arduo, hacia lo esforzado.
Somos emprendedores irremediables, y cuando nos dejamos llevar por la rutina, por la pasividad, por el desánimo, algo se rebela en el fondo de nosotros. Aparece la nostalgia de lo que pudimos hacer y no hicimos. Muchas veces, la depresión es la protesta que surge ante una pasividad irremediable o irremediada.
Hablo mucho a mis alumnos de la gran función humanizadora del deporte. El entretenimiento es una de las grandes exclusivas de la inteligencia humana. Consiste en proponerse una meta y desarrollar las habilidades necesarias para lograrla. Es una construcción de uno mismo con vista a un fin. Una fantástica metáfora de todo el quehacer humano. Y dado que dentro del simbolismo vital,  común a todas las culturas, lo bueno está arriba, ascender nos parece la meta adecuada. “Si no subo, caigo”, hacía decir a la flecha Saavedra Fajardo. Y Aristóteles había dicho mucho antes que el hombre es como una flecha colocada en el arco, a punto de ser disparada. Pero volviendo a mis alumnos, cada vez me resulta más difícil ponerles buenos ejemplos de atletas. Una parte del deporte profesional está contaminado por el afán de las marcas, y otra por el afán del dinero. Ninguna de las dos posibilidades es educativa. Al contrario, ambas pervierten la claridad del esfuerzo. Si seguimos así, el deporte acabará siendo corruptor de menores.
El alpinista, por el contrario, no compite con nadie, sino con él mismo. Quiere comprobar hasta dónde llega su valor, su energía, su aguante. En su novela Tierra de hombres, Antoine de Saint-Exúpery, uno de los afortunados encuentros de mi adolescencia, narra y visita a Guillaument, un piloto cuyo avión se había estrellado en los Andes, y que tras una increíble travesía apareció destrozado pero vivo, cuando todo el mundo había perdido la esperanza. Guillaument le cuenta su victoria sobre la terrible montaña, torturado por el hielo, la soledad y el cansancio. “Lo que salva es dar un paso más. Todavía un paso. Es siempre el mismo paso el que se da de nuevo, una y otra vez”. Y como resumen de su tenacidad incomprensible, añade: “Te juro que lo que he hecho no lo habría hecho ningún animal”. Saint-Exúpery comenta: “Esta es la frase más noble que he oído, es una frase que sitúa al hombre en su lugar, que le honra, que restablece las jerarquías verdaderas”.

Ni por asomo se me ocurriría decir que todos tendríamos que hacernos escaladores. Esta actividad supone una hipertrofia de la voluntad, una dramática especialización del esfuerzo. Lo que digo es que debemos aprovechar el ejemplo del escalador para nuestra vida diaria. La obsesiva búsqueda de la comodidad nos intoxica. No estamos hechos en exclusiva para ella. Hay un dinamismo que nos lanza al más allá. Freud se equivocó cuando interpretó el comportamiento humano. Creyó que el hombre actuaba para aliviar la tensión que le producía el deseo. Pero no es verdad. No siempre nos mueve un hedonismo fácil. Cuando lo hacemos, adoptamos la vida lacia de un animal doméstico. Cuando dejamos hablar a nuestra verdadera naturaleza, cuando nos liberamos del miedo y de la pereza, aspiramos a estar relajados, pero también a estar en tensión. Deseamos contemplar lo que otros crean, y también crear. Al fin y al cabo podríamos definir la felicidad como la satisfacción armoniosa de las dos grandes motivaciones: el bienestar, y la superación. La síntesis de serenidad y esfuerzo. Una mezcla de navegar en globo y hacer alpinismo. Todos hacemos alpinismo en una escala u otra. Todos tenemos nuestros pequeños Everest cotidianos, para los que también resulta apropiada la frase de Guillaument: “Un paso más es lo que nos salva”. Por ello resulta conmovedor y ejemplar contemplar el triunfo de los que conquistan los Everest reales, soportando el esfuerzo, el cansancio, el desánimo, la soledad. Aprendemos su gran pedagogía. Merecen nuestro recuerdo y nuestra admiración.
Jose Antonio Marina
Filósofo y Escritor

miércoles, 28 de agosto de 2013

VACACIONES


Durante el día de hoy, coincidentemente, algunas queridas personas de mi entorno, me han preguntado, sobre cómo he pasado  mis vacaciones…
Animada por esta pregunta, me siento con ganas de compartir con vosotros algunas de las vivencias de mis vacaciones:
He sido capaz de escapar de la inercia del trabajo, quitarme el reloj, apagar el ordenador y he intentado vivir intensamente mis días de descanso.
(Esto es lo que veía  algunas mañana al levantarse el día...)
Algunas de las sensaciones más agradables han sido mis momentos de estiramientos bajo un sauce al que llamo desde pequeña, acertadamente o no, Mimosa…
Oler sus ramitas, con su toque resinoso, con un matiz de pimienta, al tiempo que me proporcionaba una valiosa sombra.
Cerca de ese fiel árbol; una platanera generosa, se ofrecía a  la vida,  recibiendo del sol, las abejas, la brisa, el aire,  su generosa visita, al tiempo que ella, orgullosa se brinda, llena de frutos....

También me he dejado columpiar suavemente por las olas de un mar acogedor, que con sus aguas transparentes me ha mecido y acompañado con su rítmico vaivén.
He preparado sabrosas, y originales ensaladas, tortillas de patatas, infusiones con hierbabuena recién cortado…etc. 
He escuchado las voces estivales de la sinfonía playera: “tortas de chocolateeee”, niño ven acá pacá que te eche la crema” “vamos antes de que empiece la caravana…"
En algunos atardeceres, he salido a pasear con mis sobrinos Nacho y Valentina que me han enseñado entre otras muchas cosas; cómo ser sirena y cómo hacer flores cometas que vuelan con el viento. Junto a ellos hemos despedido al sol “que se iba a otro mundo” o "se iba a dormir tras las montañas”. Hemos inventado cuentos, observado maravillados el "casamiento" de dos mariquitas, las gotas de rocío sobre la hierba...etc.
Y sobre todo he me he dejado arrebatar por sonidos, colores, matices, olores, música, palabras….
He disfrutado leyendo algunos libros, sin prisa, repitiendo algún párrafo, de esos que te tocan por dentro y he viajado a través de sus palabras.
Y cómo no, he revivido alguna de mis actividades estivales favoritas, emerger desde un fondo de agua hacia la superficie, contemplando las múltiples burbujas que construye mi espiración, mi movimiento...
Burbujas plateadas, perladas, luminosas, como cientos de micro soles.
Una y otra vez, he repetido esta mágica actividad solo por el deleite de ver esas maravillosas burbujas. A través de mis gafas de bucear…
Con esas gafas, también he seguido la des ovación de algunos peces en las rocas. Alevines de Castañuelas, de colores azul chillón diminutas que han ido creciendo…junto a otros pececillos que habitan bajo el mar..
He reído, soñado, acariciado, saboreado, y he intentado contemplar el mundo sin prisas, sin apegarme a resultados, con la curiosidad de un niño, como contemplando por primera vez, dejándome sorprender del milagro de ser y estar en este maravilloso universo....

Estos, solo han sido unos instantes que he querido compartir contigo, pero ha habido muchos más, sonrisas, lágrimas, risas, canciones, y cómo no, la alegría de compartir tiempo con personas amadas...

¿Qué tal tus vacaciones?

 Te invito a compartir algo sobre ellas y en el caso de que no hayas podido tenerlas, te animo a buscar ratitos de descanso ...y a deleitar tus cinco sentidos...

Y si llevas demasiado tiempo de "vacaciones", te invito, también a aportar tu reflexión.
 
¡¡¡Espero tus rafaguitas!!!!