miércoles, 14 de marzo de 2018

CUBRO TUS OJOS...


Dice la sabiduría popular que: "una imagen vale más que mil palabras…"
Sí. A veces una imagen te sobrecoge, te conmueve, te sacude por dentro, y te habla con miles de palabras. 
O, quizá, con ninguna, y, entonces, te inunda el silencio. Un silencio denso. Denso, y ruidoso, que estorba en los oídos y empieza a germinar por dentro en no sé qué futuras acciones.
Esta niña… 
Su carita. Su mano tapando los ojos de su muñeca para que no vea el horror. En su infantil vocabulario puede que no conozca las palabras: terror, atrocidad, espanto, miedo, aberración, pérdida, desesperanza, muerte…
Tristemente, las siente. Y como ella las siente, no quiere que su muñeca las sienta. Y, cubre sus ojos, queriendo proteger su inocencia.
Ella... Esta niña; su gesto: ¡Vale más que miles de palabras!

sábado, 24 de febrero de 2018

POEMA A UN HOMBRE INVISIBLE


INVISIBLE


Recostado en la acera fría
alguien te ve,
pero no te mira.

La gente con su vaivén
no se percata de tus pies
que estarán helados.

Tu mano no pide,
tu ropa, limpia como tu cara,
está algo gastada,
quizá, agotada.

Alguien que te ve
deposita una moneda
a tus pies,
pero evade su mirada.

Mientras pasan por prestigiosas tiendas,
unos jóvenes en sus chaquetas, 
bajan por la calle,
y no reparan en tu existencia. 

Hablan del curso que están haciendo,
al eco de sus pasos, comentan:
liderazgo, compromiso, excelencia..


El murmullo dice:
Prisa, estrés, rapidez, inversiones,
eficiencia, políticos, pensiones…

Vivo en una sociedad de bienestar
que deja a un hombre mayor a merced
del frío y la “caridad “ de la calle.

Se acostumbran los ojos a verlo
como parte de la urbanidad,
y, se afianzan las creencias.

Hago mis trámites, regreso,
y sigue ahí; más sol,
pero igual de invisible .

Esos ojos que miran
a otro lugar:
¿A dónde miran..?

               ¿Qué mira él?
¿Ve, o  mira….? 
               ¿Mira…?
                             
                              ¿ A dónde miro yo?

¿Qué hubiera sido necesario hacer?

Me faltó valor para darle visibilidad,
al menos por una vez. 
Se quedaron encerradas las palabras
en el sello de los correctos labios. 

Se deshizo el abrazo antes de formarse
en un sensato corazón, educado
para no salir de la superficie. 

Entrar, salir, comprar, consumir, 
guardar los bienes…

Todo eso está bien, 
pero no retirar los velos
de lo invisible.
                                            C.G.H


miércoles, 6 de diciembre de 2017

Premio Nobel Literatura 1996
Wislawa Szymborska
Premio Nobel Literatura, 1996.
Esta maravillosa poeta, Wislawa Szymborska; sencilla, inteligente,  valiente...pero en mi opinión, bastante desconocida, merecería una o varias entradas sólo para ella, sin embargo, de momento, va a ser uno de sus maravillosos poemas el protagonista de este post. 

Es un poema que Szymborska hace a la fantástica Ella Fitzgeral, a la que admiraba y con la que disfrutaba escuchando sus canciones. 

La Premio Nobel debió imaginar un posible dialogo interno en Fitzgeral. Uno de esos muy probables que se nos cuelan por la mente producto de una sociedad que nos esquizofreniza, haciéndonos enfocarnos en lo que nos falta, en vez de lo que tenemos. Creándonos esa sensación de insatisfacción...esa frustración que nos hace olvidar la gratitud por lo que sí somos o sí está a nuestra disposición. 

Este es el trascendental poema (una oración-poema-) que tanto me gusta, que tanto significa, que tanto nos exhorta: 
Ella Fitzgeral




Ella Fitzgeral en el cielo:

«Le rezaba a Dios,
le rezaba ardientemente,
para que hiciera de ella
una feliz chiquilla blanca. 
―Y si ya es tarde para esos cambios, 
Pues al menos, Mi Señor, mira cuánto peso ―.
Pero el misericordioso Dios, dijo, No.
Simplemente, puso la mano en su corazón,
le miró la garganta, le acarició la cabeza.
―Y cuando todo haya pasado—añadió—,
me llenarás de júbilo viniendo a mí,
mi alegría negra, mi tonel cantarín».


https://www.youtube.com/watch?v=NzSxvyX3QfA

miércoles, 7 de junio de 2017

TAUROMAQUIA


Hoy, en mi correo electrónico, me ha entrado una notificación del área de cultura de mi ayuntamiento, ya que estoy suscrita a las notificaciones de actos culturales. Y, en dicho correo, había un cartel anunciando la próxima novillada. O sea, una corrida de toros. Y se ve en el cartel, cómo no, al toreo toreando, y al toro embistiendo al capote, con una banderilla ya clavada en los lomos, o médula...
Y me ha dado pena. Y he respondido, con todo respeto, al responsable de comunicaciones que para mí, eso no es cultura; es CONTRA-CULTURA. 

Recuerdo, hace ya bastantes años, en un viaje que hice por Grecia, que fui a ver el palacio de Knossos, testigo ocular, y fiel, de la civilización minóica. 

Era fascinante ver todo lo que todavía queda en pie gracias al descubrimiento de sir Arthur Evans en el año 1900. 
Casi 5.000 años después (muchísimo tiempo), los murales, fieles testigos nos cuentan los inicios de la tauromaquia. 
Un arte, el hombre (y la mujer también), frente al toro. Sin armas. Un tú a tú, en el que el atleta se enfrentaba al toro, con sus acrobacias y sus cuerpos atléticos (la taurocatapsia).
Ha ido pasando el tiempo, y con él, culturas y civilizaciones... 
Quizá el Circo romano, salpicó de sangre nuestros gustos. Y hoy, no es un césar el que con el pulgar decide si se le perdona la vida al esclavo, o al gladiado. Es otra "autoridad" quien decide si se entrega al torero el rabo, una o dos orejas. 
¿Podemos clasificar esto en "cultura"? 
¿Cómo nos verán generaciones venideras...?
Ya lo dijo Ghandi: "Un país, una civilización se puede juzgar por la forma en que trata a sus animales". 

jueves, 1 de junio de 2017

Almería

Almería;
siempre tuya,
siempre mía:
Útero, amanecer,
horizonte…   

Habité en tus moradas
llenas de luz y de dátiles.
Y en tus doradas alcobas
me arrullaron tus mares.

Me bañé en tus aguas
rebosantes de azul y de aires,
mientras me alumbraban tus ojos,
cobijándome.

Almería:
Cálida, abierta, acogedora;
paseando por tus orillas
me atreví a cruzar umbrales.

Tus brazos me acogieron 
como los de una madre,
y amamantaron tus pechos
mis desconocidas hambres.

Almería;
siempre tuya, siempre mía,  
llora mi alma
por no querer salir de tu vientre,
por tener que marcharme..

Almería
Volveré a ti, alguna vez,
porque entre tus plazas y rincones
dejo escondida una llave