jueves, 4 de mayo de 2017

CLUB DE LECTURA ON LINE

¿Te has preguntado alguna vez, cómo se sentiría algún escritor, de otra época, si después de haber dejado su maravilloso legado al mundo, pudiera escuchar el corazón de sus lectores...?
Yo, sí.  Sobre todo, pienso, en aquellos escritores a los que no les llegó el merecido reconocimiento en vida. Más de una vez, me he preguntado qué sentirían si supieran que sus palabras, perduraban, emocionaban, inspiraban…
No pretendo ni mucho menos, compararme con algunos de esos grandes de la pluma y de las máquinas de escribir. (Permitidme usar, alguna vez, el neutro). 

Esta reflexión, va, de lo inmensamente agradecida que me siento por las aportaciones que los lectores y lectoras me estáis haciendo sobre Onéresis: La Palabra Secreta…), en vivo y en directo, casi a diario.
Una de las emocionantes ventajas que tiene vivir en la era tecnológica es el contacto casi directo entre autor/a y lector/a. Y desde aquí, algo inexpertamente, (no lo sé), propongo iniciar un pequeño Club de Lectura On Line, sobre Onéresis, en el que como autora (una servidora), invito a los lectores a expresar aquellas reflexiones, sensaciones, etc, que estéis recibiendo o hayáis sentido al leer la novela. Cualquier crítica es bienvenida, siempre que sea desde el respeto.
¿Qué os parece?
Te invito a participar.
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¡Mil gracias!

viernes, 10 de marzo de 2017

ONÉRESIS (La palabra secreta..)

Sinopsis de ONÉRESIS 


             Cuando Miel se entera de que en alguna parte de Marruecos hay un cuentacuentos que resuelve los misterios del corazón, decide ir en su búsqueda.
           En su aventura personal, se le repiten situaciones que, hasta que no las reinterpreta y les da un nuevo sentido, le angustian, llenando de ansiedad su mundo interior.
             Buscando respuestas a sus interrogantes, se abre a otras experiencias, algunas apasionantes, y, al hacerlo, se van desvelando sus secretos.
             En su viaje va descubriendo sus limitaciones, sus fuerzas, sus miedos: su propia voz.
           En la soledad del desierto, se encuentra con la persona que le acompañaba y le acompañará siempre, y con la que se reconcilia: ella misma.
           Entre versos, experiencias y silencio, Miel va resolviendo sus enigmas. Sintiendo cosas nuevas, comprendiendo…
           Esta novela es una invitación a entender que las fronteras y los dragones suelen estar dentro de nosotros, en las tierras prohibidas del corazón.
             Esta historia es muchas historias, algunas de ellas no se cuentan, sólo se esbozan, se entregan libres a la imaginación del lector.
             Onéresis es una puerta abierta. Una emocionante aventura de descubrimiento personal. Una historia de Amor. Un canto a la vida.
             La novela vuela entre metáforas, símbolos, y versos para dejar que fluya el lenguaje del alma. El propio lenguaje que genere en cada lector:

             Quizá, incluso, una palabra secreta...

sábado, 27 de febrero de 2016

Delito de OMISIÓN

En el Código Penal de la mayoría de países del “primer mundo”; la omisión de auxilio omisión del deber de socorro es abstenerse a prestar ayuda a quien se encuentra en una situación de peligro manifiesto y grave. También se conoce como omisión propia, ya que el delito cometido es la 'propia' omisión. Por ejemplo, si una persona ante un accidente de tráfico con víctimas y pudiendo hacerlo, no presta auxilio (seguro que los que tenéis carnet de conducir lo habéis estudiado).
Pues bien, creo que lo que está ocurriendo a menos de tres horas de avión de nuestras casas es una tragedia que no podemos edulcorar. 
Felicito a todos los voluntarios y voluntarias que se están dejando la piel allí (Europa) para socorrer a los que pueden. Pero no es suficiente. Apelo a la conciencia social para que hagamos algo más.Nos asiste el derecho penal, el moral, lo ético y lo estético.
No voy a poner, hoy, imágenes sobre esa tragedia. Hoy no. Ya, creo, que casi todos las hemos visto. Desde que aquél niño con chaleco naranja, varado en la playa, sobrecogió nuestros corazones.
Hoy pongo otras fotos. De gente que me ha devuelto la esperanza.
Se supone, nos cuentan, que dejar entrar a “demasiados” pone en peligro nuestro equilibrio económico y social, pero, sinceramente, dejarlos morir en el mar, o de frío y desolación en los campos, me hace peligrar mi salud emocional, mi ética, mi moral…
Se supone que somos una sociedad civilizada, justa, del bienestar…
Somos ciudadanos del primer mundo… y por eso ponemos un cupo: «No pueden entrar demasiados».
Paseo de Almería 17.02.2016
¿Qué es ser demasiados...? 

¿No podemos entonces, hacer algo más para socorrerlos? 
Tantos dirigentes con carreras, másteres, ideas; tantas eminencias; y ¿no somos capaces de hacer algo más…?
Hoy me he sentido esperanzada de ver que no estamos dormidos del todo.
Que salimos de ese indolente letargo. Que queremos un mundo mejor, y más justo, y en este primer mundo, esta ha sido hoy la manera de expresarlo.
Y confío que a pesar de lo que comentaba un señor que pasaba por ahí, este gesto de hoy, en muchas ciudades europeas, no caerá en saco roto.

Gracias 

jueves, 25 de febrero de 2016

Niño soldado

Me duele verte...
Me constriñe el alma, saberte, sin poder ayudarte.
No puedo ignorar que lates por algunos rincones de mi planeta, aunque lo olvido constantemente.
Es demasiado doloroso saber de ti
Eres un niño soldado… y  encaramas un pesado fusil, por miedo, o para sobrevivir.
A veces te drogan para que te resulte más fácil matar; o te violan…
Un día, podría ser, a lo mejor alguien lograra devolverte la libertad. Sin embargo tu inocencia; ¿Quién la restaurará...?
Mi cobardía, me llevó a aplazar más de un año, ver una película que te mostraba: 
Beasts of No Nation.

Y vi mutilarse tu sonrisa,
empañarse tus ojos,
endurecerse tu mandíbula,
desagarrarse tu garganta,
Niño soldado: 
Antagonismo atroz de palabras...

 Sin embargo, hoy, quiero hablar de ti. incluirte como parte de mí, porque como clamó aquel poeta:
«La muerte de cualquier persona me disminuye, así pues, no preguntes por quién doblan las campanas; doblan por ti».
JOHN DONNE (1572―1631)

Una nueva razón ha surgido: el paraíso.
Una nueva categoría: Cachorros del Califato.
Y siento escalofríos…
ISIS, ya no tiene que secuestrarte, basta su extorsión: de que si mueres matando, vas a salvarte.

¿Qué puedo hacer...? 
De momento; sólo pedirte, perdón...



viernes, 19 de febrero de 2016

MEJORAR EL SISTEMA SANITARIO...

El 18 de diciembre pasado, resbalé en el portal de mi oficina (recién fregado), sufriendo una caída que me produjo un politraumatismo.
El diagnóstico del centro de salud de de Roquetas fue:
Fractura en 2ª falange del quinto dedo de mano izquierda y fractura con desplazamiento en metatarsiano de pie izquierdo.
Dada la envergadura de las fracturas, me derivan al hospital de Poniente, donde me dicen, que recibiré atención especializada a mi caso, ya, que en opinión de la médica de guardia de mi Centro de Salud, y después de valorar las imágenes de Rayos X, se necesitaba una intervención quirúrgica para que ese dedo no perdiera la funcionalidad.
Y confiada me voy al Hospital de Poniente…
Después de la consabida espera, por fin me atiende una traumatóloga (omitiré su nombre), que afirma que sí, que ese dedo necesitaría una intervención (distracción digital), y se marcha. Pasa el tiempo, y regresa a para decirme que no me operan, que me va a pegar unos tirones y que me escayolan. Colaborativa y algo aliviada porque finalmente, resulte tan fácil y rudimentaria la cura, me ofrezco para que tire del dedo todo lo que quiera. Me acuestan en camilla por si me mareo, soporto estoicamente los tirones, y el enfermero me escayola… Para nada.
Después de escayola y a esperar a que fragüe mal en casita...
Porque después de esto, me enviaron otra vez a Rayos X, y a pesar de que vieron que la factura seguía colapsada, me enviaron para casa. Hasta nueva cita, en la que pasa el tiempo… demasiado tiempo. Y tres semanas después en la próxima cita, ven que ya es tarde. Que la escayola, en esas casi tres semanas, lo que ha hecho es consolidar una fractura colapsada. Como los días van en mi contra, y no me ofrecen ninguna solución en el Hospital, decido operarme de forma privada (con traumatólogos del Poniente), para lograr alguna funcionalidad en el dedo.
Y en la próxima revisión, la traumatóloga que me "dio el tirón", algo molesta porque me haya operado de forma privada, y con una actitud arrogante me reconoce que sí; «que ha pasado mucho tiempo con esa fractura colapsada y escayolada», pero que:
«Ella no tiene la culpa de que el Sistema funcione mal. Y que ellos, además no le van a hacer el trabajo al Sistema, que si no, el Sistema se aprovecharía de ellos…»
Y con una sensación de impotencia y desamparo, me fui a poner una reclamación. Pero se ve que a pesar de lo publicitado en la página web del Hospital de Poniente, el Sistema va lento, y todavía, no me ha contestado.
Del pie; ni caso.
Ayer, que me tocaba una nueva revisión, se escandaliza un traumatólogo (nuevo) de que todavía no me hayan llamado de fisioterapia, a pesar de que tengo petición de Urgente.
Me vuelve a decir que ponga una reclamación; y dale… (No la puse).
Benévolamente accedió a verme el pie:
«Porque soy yo―me dijo―, que no se pueden ver dos lesiones en una misma consulta».
Casi tuve que suplicarle, explicándole que han pasado dos meses y que en las revisiones no han querido verme el pie, finalmente, me manda una radiografía y ante su asombro observa secuelas de una fractura por desplazamiento. Me pregunta si me he operado del juanete, digo que no, y para cerciorarse (por si tenía un lapsus de memoria, o algo así) me pide que me quite el calzado y…oh, oh...; no hay cicatriz de operación de juanete, pero sí hay secuelas compatibles con esa fractura mal curada, y, magnánimamente, me pide una resonancia, que me realizarán antes del 6 de abril. Francamente; ni la fisio (particular), ni yo, entendemos, ya, para qué…
Y en esas estoy… Con las limitaciones que me han quedado en la movilidad de mi dedo y que haré todo lo posible por rehabilitar lo máximo que se pueda, una leve cojera, y el ánimo crispado ante tanto despropósito, ante la mala funcionalidad de este sistema llamado SAS, en el área del Poniente.
Como dentro de poco impartiré unas clases en la Universidad sobre Sistemas, Coaching y pensamiento Sistémico, las palabras de la traumatóloga, me siguen resonando de una forma especial. Tomo consciencia de que yo, también formo parte del sistema:Usuaria.
En mis clases suelo empezar el módulo explicando:
“Un sistema es algo que fundamenta su existencia y sus funciones como un todo mediante la interacción de sus partes…”
Y reflexiono, que como usuaria, tengo mis derechos, pero también mis obligaciones: Contribuir a la Mejora del Sistema.
Quedarme pasiva ante esta disfunción del Sistema, me convierte en más infuncional, todavía, y convencida de que aunque lo mío, ya, no se pueda arreglar; se hace camino al andar, y mirando solidariamente al que venga detrás, he decido aprovechar que vivo en un país en el que hay libertad de expresión para denunciar esta mala práctica del hospital de Poniente,
He acabado costeándome cirugía, fisioterapia y rehabilitación, de mi bolsillo particular, porque el sistema no ha sido eficiente. Pero otros usuarios, a lo mejor, no podrán...
Algunos amigos me han animado a denunciar de forma legal, para que al menos se me repare por los daños y perjuicios causados. Pero de momento no quiero malgastar mi tiempo y energía en esa gesta, que sé, que en eso, el Sistema funciona muy bien, cohesionado y corporativamente.
De momento, me basta el haber podido desahogarme con vosotros, y utilizar esta vía pública como denuncia de opinión, esperanzada en que compartir mi periplo como paciente del Poniente, en este caso, sirva para mejorar ese sistema, que tanto los usuarios como los profesionales de la salud; merecemos.
La confesión de esta mala práctica que he padecido, no incluye, las otras buenas prácticas que realizan otros profesionales de la salud de ese sistema.
¡Gracias!