
Dice la sabiduría popular que: "una
imagen vale más que mil palabras…"
Sí. A veces una imagen te
sobrecoge, te conmueve, te sacude por dentro, y te habla con miles de palabras.
O, quizá, con ninguna, y, entonces, te inunda el silencio. Un silencio denso.
Denso, y ruidoso, que estorba en los oídos y empieza a germinar por dentro en no
sé qué futuras acciones.
Esta niña…
Su carita. Su mano
tapando los ojos de su muñeca para que no vea el horror. En su infantil vocabulario
puede que no conozca las palabras: terror, atrocidad, espanto, miedo,
aberración, pérdida, desesperanza, muerte…
Tristemente, las siente. Y como
ella las siente, no quiere que su muñeca las sienta. Y, cubre sus ojos,
queriendo proteger su inocencia.
Ella... Esta niña; su gesto: ¡Vale más que miles de
palabras!