El 18 de diciembre pasado,
resbalé en el portal de mi oficina (recién fregado), sufriendo una caída que
me produjo un politraumatismo.
El diagnóstico del centro de
salud de de Roquetas fue:
Fractura en 2ª falange del quinto
dedo de mano izquierda y fractura con desplazamiento en metatarsiano de pie
izquierdo.
Dada la envergadura de las
fracturas, me derivan al hospital de Poniente, donde me dicen, que recibiré
atención especializada a mi caso, ya, que en opinión de la médica de guardia de
mi Centro de Salud, y después de valorar las imágenes de Rayos X, se necesitaba
una intervención quirúrgica para que ese dedo no perdiera la funcionalidad.
Y confiada me voy al Hospital de
Poniente…
Después de la consabida espera,
por fin me atiende una traumatóloga (omitiré su nombre), que afirma que sí, que
ese dedo necesitaría una intervención (distracción digital), y se marcha. Pasa el
tiempo, y regresa a para decirme que no me operan, que me va a
pegar unos tirones y que me escayolan. Colaborativa y algo aliviada porque finalmente, resulte tan fácil y rudimentaria la cura, me ofrezco para que tire del dedo
todo lo que quiera. Me acuestan en camilla por si me mareo, soporto estoicamente
los tirones, y el enfermero me escayola… Para nada.
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Después de escayola y a esperar a que fragüe mal en casita... |
Porque después de esto, me
enviaron otra vez a Rayos X, y a pesar de que vieron que la factura seguía colapsada, me enviaron para casa. Hasta nueva cita, en la que pasa el tiempo… demasiado tiempo. Y tres semanas
después en la próxima cita, ven que ya es tarde. Que la escayola, en esas casi
tres semanas, lo que ha hecho es consolidar una fractura colapsada. Como los
días van en mi contra, y no me ofrecen ninguna solución en el Hospital, decido
operarme de forma privada (con traumatólogos del Poniente), para lograr alguna
funcionalidad en el dedo.
Y en la próxima revisión, la traumatóloga que me "dio el tirón", algo molesta porque me haya operado de forma privada, y con
una actitud arrogante me reconoce que sí; «que ha pasado mucho tiempo con
esa fractura colapsada y escayolada», pero que:
«Ella no tiene la culpa de que el
Sistema funcione mal. Y que ellos, además no le van a hacer el trabajo al
Sistema, que si no, el Sistema se aprovecharía de ellos…»
Y con una sensación de impotencia
y desamparo, me fui a poner una reclamación. Pero se ve que a pesar de lo
publicitado en la página web del Hospital de Poniente, el Sistema va lento, y todavía, no me ha contestado.
Del pie; ni caso.
Ayer, que me tocaba una nueva
revisión, se escandaliza un traumatólogo (nuevo) de que todavía no me hayan
llamado de fisioterapia, a pesar de que tengo petición de Urgente.
Me vuelve a decir que ponga una
reclamación; y dale… (No la puse).
Benévolamente
accedió a verme el pie:
«Porque soy yo―me dijo―, que no se pueden ver dos
lesiones en una misma consulta».
Casi tuve que suplicarle, explicándole que han pasado dos meses y
que en las revisiones no han querido verme el pie, finalmente, me manda una radiografía y ante su asombro
observa secuelas de una fractura por desplazamiento. Me pregunta si me he
operado del juanete, digo que no, y para cerciorarse (por si tenía un lapsus de
memoria, o algo así) me pide que me quite el calzado y…oh, oh...; no hay cicatriz de operación de juanete, pero sí hay secuelas
compatibles con esa fractura mal curada, y, magnánimamente, me pide una
resonancia, que me realizarán antes del 6 de abril. Francamente; ni la fisio (particular), ni yo, entendemos, ya, para
qué…
Y en esas estoy… Con las limitaciones
que me han quedado en la movilidad de mi dedo y que haré todo lo posible por rehabilitar
lo máximo que se pueda, una leve cojera, y el ánimo crispado ante tanto
despropósito, ante la mala funcionalidad de este sistema llamado SAS, en el área del Poniente.
Como dentro de poco impartiré
unas clases en la Universidad sobre Sistemas, Coaching y pensamiento Sistémico,
las palabras de la traumatóloga, me siguen resonando de una forma especial. Tomo
consciencia de que yo, también formo parte del sistema:Usuaria.
En mis clases suelo empezar el módulo explicando:
“Un sistema es algo que
fundamenta su existencia y sus funciones como un todo mediante la interacción
de sus partes…”
Y reflexiono, que como usuaria, tengo mis
derechos, pero también mis obligaciones: Contribuir a la Mejora del Sistema.
Quedarme pasiva ante esta
disfunción del Sistema, me convierte en más infuncional,
todavía, y convencida de que aunque lo mío, ya, no se pueda arreglar; se hace camino al andar, y mirando solidariamente al que venga detrás, he decido
aprovechar que vivo en un país en el que hay libertad de expresión para
denunciar esta mala práctica del hospital de Poniente,
He acabado costeándome cirugía, fisioterapia y rehabilitación, de mi bolsillo particular, porque el sistema
no ha sido eficiente. Pero otros usuarios, a lo mejor, no podrán...
Algunos amigos me han animado a
denunciar de forma legal, para que al menos se me repare por los daños y perjuicios
causados. Pero de momento no quiero malgastar mi tiempo y energía en esa gesta,
que sé, que en eso, el Sistema funciona
muy bien, cohesionado y corporativamente.
De momento, me basta el haber
podido desahogarme con vosotros, y utilizar esta vía pública como denuncia de
opinión, esperanzada en que compartir mi periplo como paciente del Poniente, en este caso, sirva para mejorar ese sistema, que tanto los usuarios como los profesionales de la
salud; merecemos.
La confesión de esta mala práctica
que he padecido, no incluye, las otras buenas prácticas que sí realizan otros profesionales
de la salud de ese sistema.
¡Gracias!